Foto Mark Tomaras
Titulé la gran final del Diageo World
Class Reserve Bartender of The Year como El Conclave del Licor. Escoger entre
ocho participantes quien será el encargado de llevar como embajador las nuevas
tendencias en el arte de los licores por todo el globo durante el 2013 es similar
a la elección de un Papa. Solo que los pontífices no los verías en un bar…
aunque se han visto casos.
El último día a bordo del Azamara
Journey nos la pasamos navegando hasta llegar a la costa de Barcelona. Fue un
día dulce y amargo, pues implicaba que mañana cada quien cogería su avión hacia
su casa y la verdad es que hicimos entre los latinos una amistad fenomenal. ¡Parecieron
tres meses en vez de una semana! Ahí vimos el último reto de los bármanes el
cual consistió en preparar la mayor cantidad de tragos en menos de ocho minutos,
así como hacer un ponche. Estuvimos felices porque el de España lo hizo fenomenal
y el de Puerto Rico también.
Vestidos de azul, asistimos a la
fiesta Don Julio a bailar “Get Lucky” la cual fue la canción no oficial del
viaje de tanto que la pusieron. En La Última Cena, ya vestidos de gala, nos
dimos las recomendaciones: “nadie se duerme porque Toto se larga a las cuatro
de la mañana y aquí hay que sobrevivir”.
Y sobrevivimos. Muy a mi pesar
porque el Azamara era como para quedarse a trabajar.
Atracamos en Barcelona y nos
llevaron a la Plaza Monumental de Toros donde se celebraría la gran final.
Estar en el medio de esa plaza fue un momentazo, particularmente porque eso son
cosas que no se vuelven a repetir más nunca. A menos que me de por ser torero
un día, pero no creo que eso vaya a pasar porque me acabo de acordar que no me
gustan los toros. Pero la experiencia de estar allí es absurdamente fenomenal.
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| La Plaza Monumental |
La final televisada parece una
versión diminuta de los Oscar o del Miss Mundo. Cada juez entra y va nombrando
a los ganadores de todos los retos que se hicieron durante la semana para luego
nombrar a los cuatro finalistas regionales: por Europa, David Ríos de España. Por
Asia y el Pacífico, Japón. Latinoamerica y el Caribe se lo llevó merecidamente Puerto Rico
y Estados Unidos para Norte América y el Resto del Mundo. Jamás entendí qué es “el
Resto del Mundo”. San Nicolás no participó pero luego me aclararon que
Australia y Nueva Zelanda estaban en la contienda.
Finalmente salió Tim Phillips, el
ganador del año pasado y entre esos cuatro bármanes anunció que David Ríos de
España se había convertido en el Diageo World Class Reserve Bartender del Año. La
euforia española se hizo sentir, y yo estoy contentísimo que se lo haya
llevado. Tuve la oportunidad de conversar con él en varias ocasiones y es una
persona fenomenal que seguramente aprovechará esta oportunidad como a quien lo
invitan a la Luna. Uno se monta y goza. Y en el interín sirve tragos.
Los 5 Ganadores del Diageo World Class Reserve (Foto Mark Tomaras)
Luego en la rueda de prensa donde
preparó un último gin tonic con los otros cuatro ganadores de las ediciones
pasadas que se habían celebrado en Londres, Atenas, Nueva Delhi y Río de
Janeiro, David respondió preguntas. La que me más me gustó fue cuando le
preguntaron qué quería hacer a su regreso al Jitter Cocktail, bar del cual es
propietario en Bilbao, España. David, con toda la humildad del mundo,
respondió: “quiero abrazar a mi mujer, a mis hijos y tomarme un buen café”.
Así es. Ya que el viaje ha pasado
y a mí solo me quedan recuerdos de buenas amistades, tragos espectaculares,
vistas increíbles y risas, celebro la culminación de estos escritos con un buen
café (con un chorrito de Ron Zacapa para no perder la costumbre). El
consentimiento de esta oportunidad es una de las cosas más increíbles de este
año. Me ha abierto los ojos hacia el mundo de la coctelería, y hacer apreciar
la figura del bartender como un personaje esencial para el buen servicio y la
experiencia.
Sobre todas las cosas, me encanta
que Diageo tenga una iniciativa como ésta. Aunque solo 44 bartenders llegan a la gran final, son más de 15 mil bartenders alrededor del mundo que se benefician con esta actividad la cual sirve como agente multiplicador para el consumo responsable en los mejores bares y restaurantes del planeta. Pero yo sentí más que consumo responsable a bordo del Azamara Journey. Eso fue una experiencia donde la elegancia se mezcló con la ameno y la amistad se sirvió con una buena dosis de alegría. Fue un
viaje increíble que espero algún día en el futuro repetir. Mientras tanto, brindo por las cosas buenas.-
Nota: Mi artículo sobre esta
experiencia estará disponible en la Edición Aniversario de la Revista Etiqueta
en septiembre. Pero ya tienen una primicia de mis mejores momentos.































