Friday, April 26, 2013

Reglas Para Una Pelea Tipo Snooki en Facebook


Entrar a Facebook es como preguntarle a tu mamá si tu papá fue el novio que más quiso, la cosa es a tu propio riesgo. A veces pienso que antes de que se carguen todas las fotos, Facebook debería sacar un cartelón bien grande que dijera: “Keep Calm y No Te Amargues Que Tu Vida No Es Tan De Pinga”. Porque eso es lo que pasa con Facebook, y ahora Instagram: la vida se te va dándole Like a lo que hacen los demás.
Vamos a estar claros, lo normal es que uno esté en Facebook porque está aburrido en la oficina. Sin Facebook, los viernes no tendrían sentido. Lo incomprensible para mí es lo siguiente: si en Venezuela venimos de dos meses de no trabajar corrido sino que un día se muere alguien y al otro día hay un feriado y al otro día no se puede trabajar porque hay que ver el video de un cabeza de caja, ¿qué hace tanta gente feliz y campante en la playa?
Yo he tenido una relación amor/odio con Facebook. Primero eran las fotos de los ecos de bebés que me parecía una intromisión porque aquí las mujeres no se dejan ver las lolas (completas); pero cuando de unos rayos X de las entrañas se trata, ¡arriba el centerfold! Luego fue la intensidad con la comida donde cada quien subía lo que había almorzado ese día. Gente, a menos que seas Sumito Estévez la verdad es que no nos interesa lo que comiste por dos razones: uno, has debido invitarnos y dos, eso da pie para imaginarte en la poceta.
Con la política la cosa se puso intensa pero ahí todo el mundo es intenso. Y cuando se está en transición de política a fotos de wedding season pasa algo curioso: a la gente le da por ser ambientalista, pacifista, feminista, anti toros, anti tabaco, anti crueldad a las garzas. Yo tengo una pregunta: ¿cuándo tú montas una foto de un ser mutilado por participar en las elecciones no solo en Venezuela sino en Nueva Guinea montado sobre un gato siamés de una sola pata que necesita de vendas fabricadas por ciento veinte niños en Indonesia… qué quieres lograr? La gente intensa en Facebook es el equivalente al “FWD: FWD: FWD: RE: FWD: ALERTA ¿Qué hacer ante un tsunami?” de tu abuela.
Ahora la nueva moda en Facebook es pelearse públicamente en el muro. Cosa que, vamos a estar claros, me parece absolutamente deliciosa. Si algo nos han enseñado los reality shows es que las peleas ajenas son lo máximo. Ver a dos amigos en común o a un amigo fajarse contra un poco de desconocidos para dar su punto de vista en una interminable cadena que siempre comienza con “Me vas a disculpar Eucaris Coromoto de la Milagrosa pero…” es como para ir a la cocina a meter un paquete de cotufas en el microondas porque ahí uno sabe que la cosa va pa’ largo.
Mi pelea favorita de este mes fue sobre una niña a quien no conozco que se graduó de un colegio bien sifrino como el mío y ahora es la BFF de una de las Madame Royale de la Revolución. Lo que comenzó como un simple comentario de “me impresiona como la gente se enchufa” se magnificó a una tángana de dimes y diretes sobre coherencia entre la postura política y el estilo de vida. Ahí se metió toda una promoción, incluso hasta una a la que le tuvieron que hacer como la gordita en Mean Girls que confesó desear un mundo lleno de arcoíris y marshmallows: “disculpa, do you even go here?”
La conclusión de esa discusión es harta conocida, todas las peleas políticas siempre terminan tipo Miss: “lo que queremos es un país donde quepamos todos”. Y eso es una belleza pero es una ofensa para los metiches que no quieren ver morir las peleas en Facebook (porque estamos aburridos en la oficina y francamente que hueso con las fotos del plato de pasta). Y como esas hay miles. En el pasado quedaron las peleas de los expatriados que no vinieron a votar, de la que le tumbó el marido a la otra, del que se pelea con el hermano porque monta fotos donde el Vaticano dice que los condones son una miseria, de la incomprendida que pelea ella sola… y se da “Like” a ella sola. Ahora que lo pienso, Facebook es medio trágico.
Pero eso tiene su remedio. El problema es que no hay reglas claras con las peleas. Así que he decidido crear la normativa para pelearse en Facebook porque o es eso o ver afiches de “Dile NO a las corridas de toros”. Y qué fastidio con los toros.

REGLAS PARA UNA PELEA TIPO SNOOKI EN FACEBOOK

  1. El peleador se compromete a nombrar a la persona con nombre y apellido. Nada de “es impresionante como la gente dice que quiere a este país y no viene a votar”. Si usted está arrecho porque Bruno Díaz se fue a correr el Maratón de Boston y no se mojó el meñique el 14-A, hacéle mention.
  2. La persona objeto de la pelea se compromete a responder a la conversación. Nada de poner un mensaje todo místico en otra parte tipo: “Con la conciencia bien clara de quien soy como ser humano y de las personas que me quieren”. Primero porque los metiches no te tenemos en Facebook. Segundo porque esa afirmación es más galla que leerse un libro de Paulo Coehlo en la sala de espera de un psicólogo.
  3. No comience con, “Amiga, me vas a disculpar pero tú estás meando fuera del perol”. No se disculpe, vaya directo al grano. Aquí la educación la perdimos el día en que usted no se dio cuenta que se podía pelear desde la comodidad del Inbox.
  4. Se espera mínimo cinco mensajes de cada peleador. Eso de “ay equis amiga déjalo así que yo te quiero igual” es para gente que se confiesa una arrechera en un bar a las cinco de la mañana. No queremos sangre (porque tenemos a los fulanos toros) pero por lo menos nos deben tres tardes de ping pong.
  5. Sea inteligente. Si se le acaban argumentos saque una rencilla del pasado. Sabemos que la conclusión final va a ser que nadie se borra del Facebook porque somos así de inseguros, pero saque todas las garras que tenga. Ejemplos:
    1. ¿Esta rabia tuya es porque yo fui más flaca que tú en el colegio? Uuuuuhhhh
    2.  Ay sí el que se las tira de santurrón porque es de oposición cuando todos sabemos que tú te caes a champagne showers igual que yo. Uuuuhhhh
    3. Y encima me di los besos con tu novio pa’ que sepáis. Uuuuuhhh
  6. Si no tiene rencillas del pasado, invente. Hágase el misterioso. “No me hagas que hable aquí del viaje de graduación” es magnifico. Nadie se acuerda de lo que hizo en su viaje de graduación y eso deja cabezón a cualquiera.
  7. Si algún pacificador se mete en la pelea a destiempo MANDE A CALLAR A ESE GANDHI. Esta pelea no tiene por qué ser de dos personas y siempre es bueno meter a un pendejo para agregarle sazón a la causa antes de que se agote por sus propios medios. Nota: A menos que sea el espíritu de Gandhi quien le escribe. Ahí cáguese.
  8. Sea consciente que usted está en la palestra. Piense bien su pelea. Si usted responde con: “k-t-psa?” Usted perdió. No porque los metiches evaluemos ortografía y gramática sino porque la gente que escribe así pierde respeto automáticamente.
  9. Esté atento al Season Finale de su pelea. Todas las discusiones mueren, piense bien como quiere que la suya termine. Afuera tiene fanáticos metiches emocionados en la antesala de la batalla final. Se espera que su último mensaje sea épicamente incorrecto pero que dé la impresión que igual se van a saludar si se ven en persona. A fin de cuentas somos una generación que vio a Steven Seagal matar a ochocientas personas e igualito terminó todas sus películas dándose un beso con una actriz de los ochenta que ahora usa su fama para vender bienes y raíces en Boca Ratón. Absténgase de frases cliché como: “te respeto tu punto de vista, respétame el mío”. Ya han pasado veintidós mensajes. No sea descarado.
  10.  Una vez concluida su pelea, prepárese para ser nuevamente un metiche como el resto. Monte una foto de “Dile No a la Caza de las Ballenas”. Es la mejor manera de pasar de moda en Facebook. Es el equivalente a cuando Snooki le dio por salir en estado.
¿Tiene sentido ver a nuestra Snooki así? Claramente... no.
 

Monday, April 8, 2013

No Volverán Los Escuálidos



Yo no tengo intención alguna de votar por la burguesía parasitaria. Tampoco lo haré por los zamuros reposeros, ni los apátridas pitiyanquis. El imperialismo que se vaya a una galaxia bien, bien lejos de aquí porque por ella no pienso manchar mi dedo de tinta indeleble. Los fascistas que veneren a Mussolini, los propagandistas de Hitler que se atraganten con una copia de Mein Kampf  y los que no creen en la paz, ojalá venga un extranjero a invadirles su casa.
Adiós a los escuálidos, los regala patria y los saboteadores de oficio. Los majunches, los sicarios, los hipócritas y los ladrones. Que a mí no venga un abusador miserable calumniador y esclavista a decirme que crea en él cuando no ha sido más que un estafador embustero y caradura con su cinismo. Si los saqueadores, guerrilleros urbanos y hampones quieren patria que se monten en mi carro que se robaron y la consigan en otra parte. No volverán los conspiradores, ni muchos menos los golpistas.
Les mando un beso de cianuro a las serpientes inmorales y espero más nunca verlas en su trabajo de pre-pago. A los falsificadores y a los mercenarios les digo que ojalá perezcan en su miseria. Añoro que a los retrógrados entreguistas les den un calendario para que le digan la fecha de hoy porque están desubicados con su ideología de caverna. Más nunca volverán los insensibles ni los insensatos porque ellos son la nada. Y con la nada ni las moscas se le acercan.
A todos ellos yo les digo con mi voto hasta luego.
Yo pienso votar por el venezolano de los cafecitos brindados. El que comenta una noticia con “sí, hombre” en vez de “qué bolas”. El que no se cala un tráfico más ni una empujada en el Metro. Yo voto por conciencias limpias que en nada tienen qué enchufarse porque saben que el mejor trabajo es el que se hace con esfuerzo. Mi voto es para la gente que no les importó eso de “negrito” porque aquí el que no es negro es moreno y el que no es moreno es catire e igual aquí todo el mundo se mete en una conga de tambores.
Yo voto por los que no soportan una noche más de hampa porque en verdad quieren salir tranquilos a dar una vuelta. Escojo en mi equipo a esa gente que busca ahorrar para el mañana como si la vida dependiera de ello pero que no escatiman en comprarse la lotería de vez en cuando porque con la suerte uno nunca sabe. Voto por la gente que consigue azúcar y harina y leche y huevos en un mismo mercado. Que no hace cola ni pide favorcitos sino que simplemente ve su producto lo agarra y lo paga.
Yo voto por la gente honesta. La que dice lo que tiene que decir en alto porque no va a andar callándose la injusticia de que le hagan perder su tiempo, su paciencia y su ánimo. Gente digna, pues. Gente seria. Gente humana.
En representación de esa gente yo voto por un Presidente que incluya hasta el que lo adversa. Un hombre que se haya ganado su cargo a punta de escalar peldaños y no por un señalamiento a dedo. Yo le apuesto todo a una persona que no me va a decir que mi forma de pensar está mala porque a mí su mamá no me crió y nadie se mete con lo que me enseñó mi madre. Que le va a ofrecer a cada persona la oportunidad de superarse sin que haya que ponerse una camisa de un color para merecerse lo que a todos nos pertenece.
Ese es mi reto, decirle ‘chao pescao’ a todo aquel que se aprovechó de un micrófono o un guiso para decirme que yo no soy venezolano. A la oligarquía ni que me la enseñen en una revista porque ya tengo visteado a los enchufados. A los que montaron tramoyas con la Constitución que recen para que la Justicia sí los juzgue con vendas. Adiós para siempre a los que permitieron que se robaran mis reales, mis pertenencias, mi trabajo y la vida de mis amigos y familiares. Adiós, adiós, chao pescao.
Por ellos no voto ni hoy ni nunca. Eso lo juro. Mientras viva en libertad y democracia, mi mayor placer y orgullo será votar por el hombre que jamás me ha confundido por escuálido sino que se enorgullece al decirme todos los días que yo, como él, soy simplemente un gran venezolano.
A votar este domingo 14 de abril. A votar por ese venezolano.

Farewell Diana: a 20 años del fin del primer reality show

Todavía recuerdo llegar a mi casa aquella noche del 31 de agosto de 1997 y correr hacia la terraza para encontrarme con mi mamá. “Prend...