Sunday, July 8, 2012

Un Paseo por Auschwitz

Nunca he contado en el blog mis historias sobre el viaje que hice a Europa Oriental en mayo pasado. Las guardo para ver si me siento un día de estos a desarrollarlas en algo más. Este extracto lo escribí para la edición que salió en la revista Climax del viernes y me pareció bueno compartirlo.

La entrada de Auschwitz con su famoso letrero. Es un sitio de silencio absoluto
Son las nueve de la mañana de un martes. Afuera hacen once grados centígrados de temperatura pero se sienten como cinco. Ser del trópico significa jamás saber hacer una maleta con ropa adecuada. Estoy en la mitad de lo que he catalogado mi tour de quinceañeros por ciudades ex-comunistas. El brochure decía “Europa Oriental” pero cuando pasas por Budapest, Bratislava, Cracovia y Varsovia, sabes que el tour implica un puñal histórico sobre la II Guerra Mundial.

Hoy estoy en Polonia, concretamente en el pueblo de Oświęcim. Su nombre no significa mucho para el resto del mundo salvo cuando se le llama por su nombre en alemán: Auschwitz. Ahí cambia todo. Es la cuna del horror, la vergüenza mundial causada por los Nazis, quienes entre 1940 y 1945 aniquilaron a cerca de 1.5 millones de personas en los tres campos de concentración que en esa población construyeron.

Llegar hacia Auschwitz es quizás la experiencia más surrealista del mundo. Los libros de Historia jamás te dicen que los campos quedan dentro de una ciudad. Uno solo se imagina que va a estar ahí y ya. Pero la carretera que te lleva a Auschwitz pasa por un pueblo lleno de casas, ensambladoras, iglesias y, porque la vida es irónica, un Kentucky Fried Chicken. Nadie quiso vivir ahí después de la guerra, pero la tierra era tan barata que se levantó una civilización.

El centro administrativo de todo el complejo, Auschwitz I, parece una aldea sacada de Harry Potter. Las casas de ladrillo oscuro de dos pisos estás espaciadas por una vereda de tierra. No hay más peligro allí pero el silencio es aterrador. Sobre todo cuando paso por debajo del famoso letrero Arbeit macht frei (el trabajo te hará libre). Son demasiados los testimonios como para olvidar momentáneamente que por ahí pasó demasiada gente. Son sus historias lo que hacen de este sitio un horror.


Adentro de las casas es peor. Las camas son de tres niveles donde obligaban a las personas a dormir dos y hasta tres por cama y los lavatorios no son suficientes para la capacidad. Los suelos rojos te llevan a través de corredores de donde cuelgan fotografías de centenares de reclusos. Todos tienen la fecha en la que entraron al campo, su fecha de muerte siendo cuestión de semanas después. La guía cuenta que 680 bebés nacieron allí. Solamente 46 salieron vivos.


Auschwitz-Birkenau. En el medio (no se ve) una fila completa de letrinas. Los Nazis contaban hasta cinco.

Exhibidos están 40 kilos de anteojos y maletas que no encontraron otro destino que el saqueo. En un ventanal hay ollas azules que no vieron fogón; en otro 1954 kilos de pelo humano utilizado para hacer telas. Las cárceles del sótano –algunas para estar de pie- y los crematorios provocan nauseas. Pero no es hasta que veo un corredor de ventanales aglomerado de zapatos donde me doy cuenta de verdad que aquí murieron demasiados como para que la Humanidad los olvide.



Hay que ir a Auschwitz una vez en la vida. Es una peregrinación de introspección que no causa lástima sino indignación. No es tanto el pesar que te deja sino el aprendizaje. Sobre las personas que podríamos llegar a ser si no tomamos en cuenta los derechos humanos de los demás. Poco a poco los afortunados que fueron liberados fallecen como consecuencia de su vejez. Es tarea de la Humanidad nutrirse de su legado y narrar sus historias. Para que nunca más suframos el horror que a algunos por desgracia les tocó vivir.-

Los Cyborg que me invadieron



Había una vez un barquito chiquitico, donde yo me monté y abrí un blog. Luego vinieron otros que se encaramaron en el barquito. Ahí había una ventanita buenísima donde podían dejar comentarios sobre mi blog. Navegamos por un buen tiempo y todo era bello. Había cervezas, música y alguien insoportable a quien criticar cuando iba al baño. Pero al cabo de un buen tiempo se montaron otros en el barquito chiquitico. Estos no eran personas sino cyborgs malévolos llamados “Spammers” cuya única misión en la vida era lograr que yo hiciera clic sobre sus comentarios.

Como no tengo envidia de pene, o quiero maximizar mi cuenta bancaria, ni quiero conocer chicas adolescentes en Tennessee, pues me vi obligado a poner un verificador de palabras para lograr que se fueran. Se fueron. Desactivé el verificador de palabras porque no era justo con la gente que seguía en el barco conmigo. Volvieron los cyborgs. Tuve que volver a poner el verificador de palabras. Lo siento mis queridos navegantes pero no puedo recibir un correo más de “Anónimo” quien me pasa links diarios para que me case con Sascha y me la traiga de Rusia.

Disculpen la molestia de tener que escribir USHUAVA para poder dejarme un comentario.

P.D. Esto es sí me quieren dejar un comentario.
P.D.D. No es necesario que lo hagan.
P.D.D.D. Solo si quieren, pues.

Tuesday, July 3, 2012

Yo también

No siempre, pero a veces, hay que adueñarse de un graffiti ajeno.

Sunday, July 1, 2012

Caracas con Actitud de Verano


Esto es una pieza que escribí para el blog Grey Goose Lovers sobre cosas que hacer en Caracas de noche. Tiene una muy buena página de mixology para hacer tragos distintos para una noche chévere entre amigos.

Todos los años, por estas fechas, les anuncio a mis amigos que debemos inaugurar oficialmente la llegada del verano. Y ellos me ven con cara de loco al recordarme que en Caracas es verano todos los días del año. Pero yo creo que es necesario agarrar una cinta roja y cortarla con una tijera para darle la bienvenida a la temporada. Si algo aprendimos de Vaselina es que no puede haber nada más emocionante que tener un summer fling. ¿Cómo recordarlo si no asumimos primero la actitud de verano?

Lo que yo llamo actitud de verano es abrirse hacia nuevas experiencias. Enfocarse de que junio, julio y agosto van a ser meses para no enrollarse tanto a la hora de salir, probar ese Cape Fizz del que tanto hablan, conocer gente distinta y sobre todo ser tú mismo. El “ver y dejarse ver” no vale en estas épocas donde hasta las marcas comerciales se lanzan fiestas sensacionales solo para gozar. La consigna del verano 2012 es: no vayas para dejarte ver; ve para gozar. El esnobismo es cosa de gente insegura.


La movida caraqueña le ha dado el paso a grandes discotecas para concentrarse en pequeños bares que ofrecen un espacio para salir a gozar entre panas. Un puñado excelente de DJ’s como Trujillo, Tati, David Rondón, y Nono, cada quien en su estilo, se comparten los platos en sitios como Bar Cien, Lola, Suka, 360° y Entre Hojas (que por cierto, además ofrece el mejor Lychee Martini de la ciudad) para que la gente experimente con los sonidos que están saliendo de Europa en estos momentos.

Los miércoles en El Pingüino se forman unos guateques sensacionales para gente que no sabe quién es Justin Bieber. La mejor noche es cuando se presenta el DJ Oscar Leal con Sela (@selalove), una Adele criolla con pinta de Rihanna, quien te hace olvidar en dos minutos que mañana hay trabajo. Algo que me encanta es que los tragos no son tan caros como en otros sitios que se pasan, lo cual abre paso a probar bebidas distintas sin remordimiento de tarjeta. La pinta aquí es relax pero con chaqueta.

En materia de fiestas, lo mejor es estar pendiente de bonches como los que ofrece “On The List” y la Revista Mono. Ya estamos en una edad en la que jalarle mecate a un guardia de seguridad para entrar a una discoteca no se nos da. On The List y Mono son un concepto distinto. Reúnen a gente que está haciendo cosas interesantes en un solo sitio, garantizando no solamente una noche de rumba intensa sino también para presentársele a alguien chévere a ver cómo termina la noche.

¿Pero esto no sucede todo el año? ¿Por qué es necesaria la actitud del verano? Porque sí. El verano es donde te vas a ir a Desigual a comprarte una camisa estrafalaria porque ya basta de arremangarnos la camisa Polo metida por dentro todo el año. El verano es donde te vas a abrir a bailar algo que no sea reguetón. El verano es donde pedirás un Bossanova Punch antes de irte por el whisky neat y es donde buscarás a gente como Ana María Kahn, la negra de los rulos, porque ellos siempre tienen ganas de echar un cuento o un pie. En septiembre volvemos a la rutina pero si no inauguramos la actitud, el verano nos pasa por encima.-

Farewell Diana: a 20 años del fin del primer reality show

Todavía recuerdo llegar a mi casa aquella noche del 31 de agosto de 1997 y correr hacia la terraza para encontrarme con mi mamá. “Prend...